estoy
cansado, tantos palos que recibí en esta vida…
Dicen:
“debes ser fuerte”, sin estar en tu piel.
Te soy
sincero, a veces pienso, que solo me entiende el papel.
Esta
hoja que se desgarra por los trazos de mi lápiz.
Me
grita mi corazón: “decían que vivir es fácil…”.
He
perdido la esperanza, creo que en todo el puto mundo,
ya no
quiero ser primero, me conformo al ser segundo.
Y que
critiquen a mi espalda, que se ceben a mi costa,
llegué
más alto que nadie pero aquí a nadie le importa.
Quizás
cuando se den cuenta, yo no esté aquí para verlo,
pero he
dejado mi huella, más o menos sin quererlo.
Y cuando
intenten olvidarme, espero que se arrepientan,
que recuerden
mi torpe voz pronunciando esos ‘te quieros’,
que
recuerden que reía, a veces, más de la cuenta,
que no
pierdan mi costumbre de regalar dulces besos.
Recordadme
cada noche cuando miréis las estrellas,
porque
aunque pasen cientos de años, yo estaré en una de ellas.
Recordadme
como aquel que pasó toda su vida
buscando
el amor de aquella chica que quizás ni existía.
Recordadme
como el que siempre dio más de lo que recibía.
Recordadme
en las malas y en las buenas, en las penas y alegrías.
Recordadme
entre las calles, entre avenidas y aceras.
Recordadme
en un suspiro cuando haya luna llena.
Recordadme
cada noche, cada tarde y cada día.
Recuérdame,
tú, porque a pesar de todo, te quería.
(12-02-2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario