resaca
en el corazón y bastantes ganas de verte.
De
tenerte entre mis brazos, columpiarme en tu regazo,
disfrutar
de tus abrazos y pegarte a las paredes.
Nada
especial, como el resto de los días.
Si
supieras que te quiero, chica, ¿tú que pensarías?
¿Bajarte la luna? No, mejor te subo a ti.
Toca el cielo, roza el viento, niña, ¿qué sientes así?
Tu manera de besarme y de llamarme idiota,
aunque lo intento, no lo olvido, para mí no hay otra.
Te metes en mi mente, en mi cama y mi presente,
tu manera de ganarme y mi manera de perderte.
Tantas horas pegado a tu cuerpo no pueden ser buenas,
serás la última aunque no seas la primera.
Y aunque en mis sueños también te cuelas,
prefiero que acaben si a besos eres tú quien me despiertas.
De tantas vueltas que da la vida acabamos el uno encima del
otro,
sentir tu aliento en mi cuello cuando estamos solos.
No lo controlo, no puedo con ello,
siempre erizas al tocarme todo el vello de mi cuerpo.
Tu cabello, corto, por la cintura,
y tu cintura, cuna de mis deseos y mi locura.
Tú tocas la guitarra tirada en la cama
yo canto a tu lado y para ti mis mil baladas.
Escucho tu canto de diosa este martes 13,
dicen que trae mala suerte comerme la boca.
Aunque, ¿qué nos importa?
Somos jóvenes, locos, felices,
la vida es corta, no da tiempo a curar cicatrices.
Echarás raíces pegada a mi cuello,
prometerte un ‘para siempre’ para mí no es nada nuevo.
Es lo que siento, siento no haber dicho esto antes
te demuestro, aunque lo sabes, que eres lo más importante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario