Hace
demasiado tiempo que busco y
no
encuentro mi reflejo en los espejos.
Sueno
brusco en los oídos de la gente,
indiferente
al amor mutuo, hago daño sin pensarlo
y no
hay nadie que me aliente cuando quiero arreglarlo.
Los
golpes del pasado hicieron mella en mi conciencia
y
aunque me joda, no soy el que era.
¿Pero qué
esperas? No solo hay sorpresas buenas,
y las
malas no dan tiempo a mirar atrás siquiera.
Mi
antiguo ‘yo’ se fue, se perdió en ‘Nunca Jamás’.
Allí
nunca va a crecer ni tampoco volverá.
¿Qué
pensará según van pasando años
y por
mucho que se curta nunca obtendrá ningún cambio?
Depresión
al ver las fotos, ver tus ojos, tus amigos,
los que
ya no están contigo, los traidores, los vendidos.
Al
escuchar las canciones que cantabas siendo un crío.
Al pasar
por esos sitios que marcaron tu camino.
Y hoy,
soy una persona nueva, de alma plena y mil errores,
mil
quinientos borradores y una caja de recuerdos llena
de los
que fueron amores y ahora son tan solo una ex-foto en la cartera.
Y en el
éxodo de un corazón a otro,
perdí
tanto de mi cuerpo y otro tanto quedo roto,
que
devoto hacia la suerte que se esconde tras la Muerte,
seguí
siendo siempre firme, torpe, terco y diferente.
Rompo
cada esquema endeble, busco el cambio en cada mente,
duermo,
hasta que alguien me despierte.
Y en la
cuna que me encuentre cuando abra por fin los ojos,
seré
niño otra vez; seré niño para siempre.
Rompo
cada esquema endeble, busco el cambio en cada mente,
duermo,
hasta que alguien me despierte.
Y en la
cuna que me encuentre cuando abra por fin los ojos,
seré
niño otra vez; seré niño para siempre.
Volveré
a esos días que no existen, jugaré al despiste
con las
rimas y en la calle al escondite.
Es
triste que los te salvaron un día la vida,
te
apuñalen por la espalda nada más que te descuides.
Nunca
creceré, ¿pa qué? Vivir libre de problemas,
es un
sueño, quizás pueda en otra vida, en un vergel.
Hoy
relato en papel cada uno de mis recuerdos,
y
aunque muero en cada letra algún día reviviré.
Echo de
menos los momentos de pequeño, crecer
a paso
lento, disfrutando del camino que ayer
recorrí,
libre de preocupaciones.
Ahora
vivo en la rutina de los que llamé ‘mayores’.
Echo de
menos ser un nano, creer en reyes magos,
caminar
por la calle cogido de la mano
de mi
madre, verlo todo desde abajo,
y
pensar que la alegría llega siempre en Navidades.
Echo de
menos la inocencia, la falta de paciencia,
los
cromos, sincera mi apariencia,
y
pensar que en esta vida toda persona que ofrezca
su
ayuda, tiene intenciones buenas.
Echo de
menos cabalgatas, los disfraces de piratas
y
arlequines, las canciones en la cama, los pijamas de delfines,
y las
nanas en la cuna, pese a que recuerdo una,
los
recuerdos que trae son todos felices.
Quiero
volver a ser un crío, vivir sin preocupaciones.
Reír
libre, llorar triste y soñar con ser un hombre.
Y de
noche al tener miedo y arroparme con la manta,
pensar
que pasan los días y la infancia no se acaba.
Rompo cada esquema endeble, busco el cambio en cada mente,
duermo, hasta que alguien me despierte.
Y en la cuna que me encuentre cuando abra por fin los ojos,
seré niño otra vez; seré niño para siempre.
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