domingo, 28 de julio de 2013

Te quiero

Desconectar es un lujo cada vez más restringido
y he perdido tantas veces mi paciencia con el mundo
que aquí estoy, sin mirar donde voy por esta vida,
haciendo largas frases como un tren de mercancías.
Es bueno pasar de vez en cuanto un rato a solas,
cantar durante horas a un público imaginario.
Una de las desventajas de haber sido hijo único,
es que a veces estás solo sin haber querido estarlo.
Vago por sentimientos ya perdidos por no usarlos,
el sabor de la victoria que evitó cada fracaso
y el paso del tiempo, presente en cada momento.
Quedé seco en el otoño y ahora vivo en un invierno.

Y un infierno sería no tenerte aquí a mi vera.
Primavera que trajiste tú con solo darme un beso.
Y te prometo, que cantaré con voces casi tristes.
Transformaste el verso doce, el último que allí leíste.

Que no acabe en Gijón lo que empezó en Valdevimbre,
pues si te quise en León, ¿en Asturias por qué no, dime?
Quiero convertir cada rincón en lavadero,
besarte bajo el muérdago en Enero,
romper con tus esquemas otra vez,
no esperabas quererme y ahora, ¿ves?
Recuerda el veintitrés, los besos en tu piel,
nueve cifras que aprendí leyendo solo una vez,
los abrazos bajo el saco y la alameda de paisaje en ese cuadro,
la risa que sacaba cada mordisco en el labio,
el lunar de tu cuello, tus ojos siempre perfectos y me callo,
no quiero parecer otro pesado enamorado.
Vuelve a hacerme sentir tanto éxtasis,

ya sabes que te quiero…

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