El
sonido del piano que me reconforta,
mezclado
con jazz, y ojalá una base de rap
rapeara
por sí sola.
Hola,
hacía tiempo que no te veía,
¿qué es
de tu vida?
La mía
como siempre, agotándola día a día,
como un
vale de descuento.
Y es
irónico
pero
esa comparación le viene al pelo.
Rap pa
mí, un amor platónico.
Crónico
si quieres, si quiero,
como
las bodas, matrimonios,
que
luego acaban en cuernos.
Con
celos, y esa chica que de ti nunca se acuerda,
luego
te dice ‘te quieros’ que en realidad valen cero.
Agridulce
como un beso con lágrimas en la cara,
o la
caricia de una mano que un día de sangre pintada
estuvo.
Y es tuyo el problema
de
creer que los demás tienen el problema.
Déjate
de tanto lema, se más realista.
La vida
no es una historia que ha escrito algún artista.
Es
cruda, puta, dura y te golpeará en las aristas
de tu
cuerpo.
Pensarás
que estás muerto, desearás estar muerto.
No es
fácil levantarse y en eso reside el mérito,
si no
todos lo harían.
Considérate
guerrero por tus luchas día a día.
Valora
la felicidad en las pequeñas cosas
que a
veces solo miramos las espinas de las rosas.
Goza,
roza, toca el cielo, y luego baja de la nube.
todo lo
que sube, baja y todo lo que baja sube.
Si te
mueve la codicia o el dinero,
nunca
hallarás más amor del que te ofrezca un billetero.
Yo
prefiero amor eterno aunque no exista,
como el
de a primera vista,
que es
un chiste de mal gusto que juega con las mentiras.
Y esa
chica que te mira y te dedica una sonrisa,
mientras
pronuncia tu nombre y te saluda… Ella es tímida,
y
quizás, no da retweet a tus tweets de amor
por el
‘¿qué pensarán?’.
Los que lo lean y así vean que ahí
hay química.
Valórala,
háblale. Tú nunca pierdas el contacto.
Haz un
pacto con su risa para besarla en el acto.
que
ella es una entre un millón y serás tonto aunque no tanto.
No la
dejes escapar porque luego pasarán años
pa que
encuentres a otra igual, y viceversa.
Chica, búscate
a un chaval que te dé lo que te merezcas.
Esa es
la idea.
Cada
uno con la persona correcta,
la vida no es perfecta y eso debería ser regla.
Y de reglas, la primera: vive hasta la muerte.
Que después del ataúd ya no hay certeza de que vuelvas
a apagar el despertador por las mañanas,
que no será ni en otra vida ni otra cama,
solo un puñado de cenizas.
Cada día más es uno menos que nos queda.
Sé que es triste,
y yo prefiero hacer cosas y arrepentirme,
a, en el futuro, lamentar que no las hice.
Viviré al cien por cien hasta morirme
y de eso estoy seguro.
Y que me llamen loco, que soñadores hay pocos,
yo drogaré mis labios con la boca de otra loca.
El día que la encuentre ya no miraré a las otras,
y me comeré su cuello en cada momento a solas.
Acabemos con esto, no quiero que sea muy largo.
Ahí os dejo unos consejos, valoradlos.
Pensadlos esta noche antes de iros a la cama,
o mejor hacedlo otro día, seréis más viejos mañana.
Vaya como escribes, chico. En serio, me encanta.
ResponderEliminar