por
mucho que duela sigo siendo fuerte.
Cuantos
años de esfuerzo, cuantas voces al viento,
cuantas
veces nos humillaron, ya perdí la cuenta.
Cuenta
la leyenda, un chico un día tomó las riendas
de esta
vida, siempre de cojones perra.
Salió
volando hacia el cielo, envuelto en un haz de luz,
¿te
sientes identificado? Ese chico nunca serás tú.
Debes
ser preso para saborear la libertad,
no
dormirás en paz aunque reces un Credo.
El
miedo te hace frenar cuando a mí me pone a cien.
Y esa
es la diferencia de los que valen para esto.
Empecé
como pretexto callar a los que me odian,
y es
que las mejores horas son las que paso escribiendo.
Soy
borrego hasta la médula, mis deudas son perpetuas.
Sin dar
tregua al boli o al papel. Sigo fiel a mi estilo,
sin vergüenza
te lo digo.
Soy un
titán, no uno más, rozando el filo del cuchillo.
Medio año
escribiendo y me follo a la mayoría,
cualquiera
que vea mis letras pensaría
que
llevo haciéndolo toda la vida.
El
subconsciente me lo dicta.
Fruto
de una mente en blanco que relata pesadillas.
Fuera
de mis casillas, sobre bases de Baghira,
canciones
que nadie escucha porque aún no han sido escritas.
Y está
escrito que este chico romperá cualquier esquema.
En
noches de luna llena a veces se escuchan gritos.
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