domingo, 19 de mayo de 2013

Leyendas

No temo a la Muerte, ni a la mala suerte,
por mucho que duela sigo siendo fuerte.
Cuantos años de esfuerzo, cuantas voces al viento,
cuantas veces nos humillaron, ya perdí la cuenta.
Cuenta la leyenda, un chico un día tomó las riendas
de esta vida, siempre de cojones perra.
Salió volando hacia el cielo, envuelto en un haz de luz,
¿te sientes identificado? Ese chico nunca serás tú.
Debes ser preso para saborear la libertad,
no dormirás en paz aunque reces un Credo.
El miedo te hace frenar cuando a mí me pone a cien.
Y esa es la diferencia de los que valen para esto.
Empecé como pretexto callar a los que me odian,
y es que las mejores horas son las que paso escribiendo.
Soy borrego hasta la médula, mis deudas son perpetuas.
Sin dar tregua al boli o al papel. Sigo fiel a mi estilo,
sin vergüenza te lo digo.
Soy un titán, no uno más, rozando el filo del cuchillo.
Medio año escribiendo y me follo a la mayoría,
cualquiera que vea mis letras pensaría
que llevo haciéndolo toda la vida.
El subconsciente me lo dicta.
Fruto de una mente en blanco que relata pesadillas.
Fuera de mis casillas, sobre bases de Baghira,
canciones que nadie escucha porque aún no han sido escritas.
Y está escrito que este chico romperá cualquier esquema.
En noches de luna llena a veces se escuchan gritos.

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