Nunca
encontré palabras para encajar en tu boca.
Nunca
tuve el momento, el lugar,
las
ganas, o los cojones para contarte que quiero pasar a tu lado
los
mejores días de mi vida. Este verano mano a mano, boca a boca,
en la
playa o en nuestro banco, que no es nuestro, pero bueno,
fue
allí donde empezamos.
En el
rincón de los sueños que esperamos que se cumplan.
Mira a
la luna, dile que me marcho 15 días, que me cuide,
pensaré
en ti a todas horas. No te cambio por ninguna,
pues
ninguna se compara a tu dulzura, no hay duda.
Y claro
que tengo miedo de que alguien más se de cuenta,
de lo
genial que eres, y además que estás soltera.
Yo soy
tuyo hasta que el verano no siga a la primavera.
No hay
nada que llene el sentimiento de vacío
cuando
faltas. Yo no te escribiré cartas, no.
Yo,
canciones. ¿Tú que opinas?
Besa,
gasta mi saliva, hasta que la boca pida un descanso,
y seas
tú quien decida si se lo damos.
No
paramos de extrañarnos y es extraño
que me
quieras, que te quiera y que nunca hayamos hablado
del
tema, aunque a veces lo rozamos, pero admítelo:
nunca
tuviste el valor de decírmelo, hasta ahora.
Nunca
encontraste palabras que encajasen en mi boca,
ni
tuviste el momento, el lugar,
para
comerme a besos y abrazarme, junto al mar.
La
hoguera de San Juan brilla aquí al lado,
túmbate
conmigo en la arena, empieza nuestro verano.
Fuimos,
somos y seremos, dos putos enamorados,
porque
nada fue lo mismo desde que nos encontramos…
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