domingo, 12 de mayo de 2013

Tu canción de amor

Es difícil escribir una canción de amor,
más si es para ti, quien me hizo sentir,
por primera vez esa sensación
de que pueda funcionar.
¿Chica, lo vamos a intentar?
Te espero en tu portal con la ilusión de un crío,
con una sudadera gris por si luego te entra frío.
Con la boca llena de besos, si te apetece vaciarla.
Hablar tanto hasta las tantas, como locos, como pocos,
como imbéciles amando como si fuera el último día
de sus vidas.
Mira, niña, sueño desde hace tiempo este momento,
tenerte entre mis brazos. Ser afortunado,
uno entre cientos, miles. Amor de lejos visible.
Cógeme de la mano y no me sueltes nunca.
Eres única, mi musa.
Mis tardes absurdas a tu lado,
haciendo fotos besándonos, contándonos,
los dramas que nos pasaron.
En el pasado todo fueron desilusiones
rompimos corazones, como todos,
como a todos. Pero un día toque fondo y dije:
“Me largo a buscar mis finales felices,
que no están aquí.”
Y así te encontré a ti, por azar o destino,
quizás regalo divino que tanto perseguí.
Las cosas cambian, me hizo feliz,
porque fue el fruto de mucha perseverancia tenerte a ti.
Muchos años buscándote, joder.
Media naranja dónde coño te escondías, ¿eh?

Cuando sonríes se para el tiempo,
y de paso mi corazón,
aunque no me creas cuando lo cuento.
Y claro que hay celos, ya sabes lo que dicen,
sin celos no hay amor, y sin amor no hay celos.
Es triste, pero, en fin, somos protectores.
Hemos encontrado el amor y no queremos que lo roben.
Que no nos arrebaten las ganas de vivir,
si quieres un ‘para siempre’, firma aquí
en mi piel, no hay papel que resista.
Amores a primera vista los mejores.
Que me saques los colores no tiene precio.
Bueno, sí, un beso. No nos engañemos,
me encantas, te encanto y para eso no hay arreglo.
Si te tocan un pelo yo les dejo el ego por los suelos.
Por ti yo velo y me desvelo cada noche.
Tu roce me hace temblar como un niño pequeño,
vuelvo al presente con tus besos en el cuello.
Esto no es un juego… espera, sí que lo es.
Siento fluir la pasión cada vez que nos mordemos
la boca. Otra noche perdida entre tu ropa.
Y así pasan los días, semanas,
locuras de madrugada, hoy ya es mañana,
y no me engaña tu cara de indiferencia.
Sé que pierdes la paciencia cada hora que no nos vemos.
Lejos quiero irme contigo,
a un lugar perdido, donde nadie nos moleste.
Un fin de semana es malo si pasan dos días sin verte.
Ríete, cógeme, agárrate fuerte, vamos
a un lugar perdido donde nadie nos moleste.

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