lunes, 24 de junio de 2013

Una letra más

Soy un poeta loco en la madrugada
de esta noche rota, preso de mi almohada.
Perdido entre las sábanas de esta cama vacía,
tú la llenabas, pero te fuiste con el alba.
Me dejaste solo, como un niño pequeño esperando
que llegue su madre y le arrope con un beso.
La vida es eso, pérdidas.
Amores que se van, relaciones que terminan.
Tardes interminables sin planes, se hacen fatídicas.
Espídica canción, la voz de Sharif me inspira.
Mi corazón en tu vitrina. Tu último trofeo, yo.
Borrón y cuenta nueva, suspiro y adiós.
Me centraré en serme fiel,
entregarme al papel y no a mujeres
que digan que me quieren y luego ya ves…
Pura palabrería.
El rap sí que me ama y no me engaña con mentiras.

Verás, no es que quiera ser brusco,
simplemente no eres lo que busco y punto.
Me di de baja en el servicio de amor a primera vista,
pues nunca son realistas, como todo en este mundo.

¿Y qué más da lo que opinen de mí y hablen a espaldas?
Lo que quieran decir, que lo digan, me da igual…
Yo triunfé, gané, me caí, me levanté.
Soy de carne y hueso, a veces cruel, también.
Hablo sin pensar y me puede el orgullo,
pero amo más que nadie en este mundo.
Soy agresivo y cariñoso, de efecto mutuo.
A veces me equivoco y me confundo,
pero recuerda,
yo soy mi único juez,  tu opinión no cuenta,
no intentes darme guerra porque puede ser que pierdas.
Y no quiero ir de chulo pero, perdona,
no deberías culpar al ganador por tus derrotas.

Y verás, no es que quiera ser brusco,
simplemente no eres lo que busco y punto.
Me di de baja en el servicio de amor a primera vista,
pues nunca son realistas, como todo en este mundo.

Acabar una canción y empezar otra,
esta es la vida del poeta, letras perpetuas.
Pero el texto y el esfuerzo
valen la pena por el placer de leerlo y pensar:
“Joder, ¿yo he escrito esto?”.
La recompensa más preciada:

ser feliz conmigo mismo indiferente a la marea.

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