Meses atrás, tantos que incluso a veces me cuesta recordarlo, pasé los mejores días de mis vidas. Bueno, quizás no hayan sido tantos meses. Nueve, quizás diez, pero nunca unos meses se me hicieron tan largos. Cuantas tardes de lluvia precedieron... cuantas semanas de otoño, invierno, primavera, sentado en mi cuarto mirando por la ventana un paisaje siempre gris. Cuántas veces escuché Summer Paradise y susurré en un suspiro:
"I gotta find my way back, back to summer paradise."
Y seguí escuchando el resto de la canción melancólico, nostálgico por los días ya pasados. Las pasé putas, sí, para que mentir. Estos meses he estado de decepción en decepción, moteados por algunas ocasionales alegrías que me ayudaron a continuar firme. Eso sí, siempre provenientes de esas mismas personas, esos cuatro o cinco amigos que nunca fallan.
Y así llegó Enero, Febrero, Marzo, Abril, Mayo y... Junio. Y llegó el día 1. Luego el 2, el 3... Los pasé mirando al cielo y esperando un sol que nunca llegaba, unos momentos que parecían no querer repetirse. Pero, ya se sabe lo que dicen, después de la tormenta siempre llega la calma. Y aquí estamos otra vez, con tres meses por delante, unos amigos al lado y una sonrisa en la cara.
"I' ve found my way back, back to summer paradise."
No hay comentarios:
Publicar un comentario