miércoles, 11 de septiembre de 2013

Crítica a la iglesia.

No será hoy el día que haga historia,
ni me cubriré de gloria ni lujuria.
A ojos de los de arriba tan solo somos escoria.
Lo contempla un Dios inerte, que se calla, aunque no otorga.
Como una puta, observó mi sufrimiento de pequeño,
tardes llorando en que solo oía su silencio.
Ni mis rezos ni mis súplicas, solucionaron nada,
ni mis quejidos ni lágrimas ahogadas en la almohada.
¿Dónde estabas? ¿Tú? Hijo de puta.
No hay cielo ni hay infierno. Nada me espera en la tumba.
O quizás mi alma salga y se meta en otro bebé,
y esta vida quede muerta y nunca la recordaré.
No lo sé y, sí, temo a la Parca,
pero que me lleve a mí, no a los de casa.
Siempre está ahí su amenaza, sin verse, como un fantasma.
¿Quién me dice que no va a venir a por mí mañana?
Y Dios, no creo en ti.
¿Dónde estás en esas casas? ¿En el maltrato infantil?
¿En las guerras? Tú, ser vil.
No proteges a indefensos. Siento asco hacia tu clero.
Formaste una secta más promovida por catetos.
Somos presos de una iglesia que nos mete en el cerebro,
que los aciertos son tuyos y los errores son nuestros.
Y me niego a ser un borrego más siguiendo el juego,
y en protesta, discreta y concreta, levanto un dedo.
Yo también tengo problemas y aún así echo una mano a los demás,
siempre que puedo, porque ayudar es humano.
Otros se quedarían tuertos por dejar ciego al de al lado,
pero, ¿qué ganan con eso, so payasos?
Soy de pensamientos fijos, le duela a quien le duela.
Sé que un puto crucifijo es solo una cruz de madera.
Simbolismos a la mierda, me quedo con lo que veo:
una iglesia que es movida por codicia y por dinero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario