miércoles, 25 de septiembre de 2013

Chicas perfectas

Ya ha pasado tiempo de aquellos abrazos,
de aquellos mil días robados. Ahora tatúo folios.
Soy un amargado buscando la felicidad por tiendas y mercados.
Mis puños apretados.
Los labios partidos. Me siento derrotado pero sigo.
Solo veo enemigos tras cristales.
Refugio mi miseria por las calles,
por los sitios donde un día te tuve como acompañante.

Soy un “desde que te fuiste, niña, mi vida es más triste”.
“Resiste”, me digo, “porque volverá contigo”.
Y no tengo más motivos para seguir firme
que la esperanza del ‘qué traerá el destino’.
Y ahora que no te tengo pienso,
quizás no fueras tú la princesa de este cuento,
y yo llevo equivocado tanto tiempo…
Ya paso de rayadas, no quiero segundo intento.
Vuelvo de cero.

Y me imagino musas. Pienso en estereotipos:
piel morena, perfecto ombligo, cabello largo y castaño, pido.
Mona, sonrisa diez, bajita, y le hago mil hijos.
Con sentido del humor, que sepa hablar de sexo y de amor.
Que se acepte como es, que me acepte como soy.
Que no se venga abajo ante ninguna opinión.
Y que se muerda el labio mientras le canto esta canción.
Fuerte y delicada, no intente parecerse a las chicas de las portadas,
sea firme en sus ideas, no le importe nada.
La excepción que confirme la regla, tumbada en mi cama.
Esa chica que pida pero devuelva.
Que sepa jugar aunque pierda.
Que ofenda y luego pida perdón.
Que cuando toque mi cuerpo olvide el autocontrol,
y que me pida que me quede otra noche entre sus piernas.
Que se ponga de puntillas y no de rodillas.
Que lleve alta la barbilla. Que sea distinta.
Y ojalá existiera una como pide este artista,
Pero… el karma es el karma, los sueños son sueños.
Probablemente acabe mirando en un espejo,
encontrando solo defectos, pretextos,
coja una chaqueta del armario del recuerdo
y salga a caminar de noche, de nuevo.

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