jueves, 12 de septiembre de 2013

Disexción

Éxtasis corriendo por tus venas, mis dedos por tu cuerpo,
tu boca en cada esquina de mi cuello.
Tus piernas que me encierran, tu olor a caramelo,
las sábanas que atrapan la pasión de este momento.
Sexo a escondidas del mundo, llegando a lo más profundo.
Sigo buscando mis límites mientras exploto tu timidez.
No hay príncipes en camas, solo chulos, putas, también,
pero aquí, lejos del mundo, no hacemos daño a nadie.
Y me divierte verte mordiéndote la boca al otro extremo del sofá.
Me acerco y pido más. Prometo no parar.
Este polvo en cientos de años, gente aún lo recordará.
Nos oirán en cualquier piso, ni escondiendo los gemidos,
conseguiremos pasar desapercibidos.
¿Quién dijo que esto es vicio? ¿Quién puso los prejuicios?
Lo hacemos por amor, por juntar nuestros latidos.
Experimento, exploro debajo de tu ombligo.
Pruebo cada postura con la música en tu oído.
Perdido por las curvas de tu cuerpo,
inmortalizo este momento,
te cojo y no te suelto, inundo con mi fuego.
Y es mutuo, lo intuyo por tu piel de gallina,
también por el “no pares” que dedicas a mis oídos,
pitando en cada arañazo y cada mordisco,
bajando el cuerpo, subiendo el ritmo.
¿Sexo por despecho o por amor? Aún no sé lo que es mejor,
y me pone cuando pones más leña en el asador.
No me creo estar follándote, monada, y ya es rutina,
pensar que eres la niña buena fuera de la cama…
Quién lo diría, pues tu cara es la misma,
pero los gestos que muestras me demuestran que amas esto.
Gime, grita, demuestra que eres tú y que te oigan,
que maldicen en nosotros por tocar temas tabú.
Y yo, odio la esclavitud frente a este tema.
Se molestan como si ellos no lo hicieran.
Disfrutamos de nuestra juventud, no hay más,
así que menos quejas, y más follar.
Y está llegando el final y terminamos,
si quieres continuarlo repetimos,
mientras sea contigo, en la cama o en el baño,
en la pared, en cualquier sitio,
querernos el uno al otro no es delito.

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